La “Revolución Libertadora” fue un movimiento encabezado por el general Eduardo Lonardi, que el 16 de septiembre de 1955 derrocó al gobierno constitucional del general Juan Domingo Perón. Lonardi fue reemplazado por el general Pedro Eugenio Aramburu, quien juró como presidente el 13 de noviembre del mismo año.
“Muchos militares peronistas fueron encerrados en el vapor-prisión Washington, anclado a varios kilómetros aguas adentro del Puerto de Buenos Aires. Allí estaban castigados y aislados los generales Valle y Tanco, entre otros oficiales. Allí comenzaron a conspirar para diseñar un movimiento que exigía el cese de la persecución al peronismo; la restitución de la Constitución de 1949 y la libertad a los miles de presos políticos. Esa fue la génesis del movimiento que comenzaron a gestar con fuerza en el verano de 1956. Los jefes indiscutidos del movimiento eran los generales Valle y Tanco y oficiales como los coroneles Cogorno, Alcibíades Cortínez, Ricardo Ibazeta y el capitán Jorge Costales, entre otros”, relata Maria Seoane en un informe especial para el 50° aniversario de los Fusilamientos en http://edant.clarin.com/suplementos/zona/2006/06/04/z-01208312.htm.
Entre las 22 y 24 del 9 de junio se produjeron levantamientos en distintos asentamientos militares como Campo de Mayo, Regimiento II de Palermo, Regimiento 7 de La Plata, muchos sublevados fueron arrestados, al igual que grupos de civiles a los que se los relacionaba con el movimiento en contra de el gobierno de Aramburu y a las 0.32 del 10 de junio el gobierno anunció un decreto firmado por el Presidente, por Rojas, los ministros de Ejército, Arturo Ossorio Arana, de Marina; Teodoro Hartung; de Aeronáutica, Julio César Krause y de Justicia, Laureano Landaburu, donde se establecía la Ley Marcial.
Horas antes, en una casa de la localidad de Florida, en la Provincia de Buenos Aires, 12 civiles fueron arrestados por la policía y trasladados a los basurales de José León Suarez, para ser fusilados aproximadamente a las 6 de la mañana. Cinco de ellos murieron: Carlos Lizaso, Nicolás Carranza, Francisco Garibotti, Vicente Rodríguez y Mario Brión, otros seis, Horacio Di Chiano, Miguel Angel Giunta, Rogelio Díaz, Norberto Gavino, Julio Troxler y Reinaldo Benavídez lograron escapar y Juan Carlos Livraga , fue dado por muerto pero logró sobrevivir y fue el encargado de contar lo sucedido, luego de haber sido ocultado por el gobierno.
Uno de los primeros en investigar los fusilamientos fue el periodista Rodolfo Walsh, quien, como cuenta en su libro “Operación Masacre”, recibió de manera casual la información de la existencia de “un fusilado que vive”, este es Livraga.
“Al sobrevivir a los tres disparos —uno dio por tierra, el otro le atravesó el rostro y el último el hombro—Livraga fue primero secuestrado y desaparecido, y luego enviado a prisión. Ya fuera de la cárcel, conoció al periodista Rodolfo Walsh. Para el informe de Telenoche investiga Santo Biasatti viajó a los Estados Unidos a entrevistarse con Livraga, quien, sorprendentemente, sigue sosteniendo que nunca participó del movimiento contrarrevolucionario y que, hasta hoy, desconoce los motivos por los cuales se ordenó su detención y fusilamiento”, relata Fernanda Longo en una nota publicada en el portal web de Clarín, http://edant.clarin.com/diario/2006/06/10/espectaculos/c-00501.htm.
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